¡Reducir, reutilizar y reciclar! Parece un simple eslogan, pero la economía circular es más bien un modo de vida que todos deberíamos poner en práctica si queremos colaborar en la conservación del medio ambiente de forma real y efectiva.

En GSA Servicios Ambientales somos conscientes de que el cambio climático es una realidad, nadie duda ya de que las acciones humanas están teniendo consecuencias devastadoras para nuestro entorno y parece que algunas imágenes difundidas por redes sociales están despertando conciencias. Pero no es suficiente, no basta con que conmemoremos determinados días mundiales, ni siquiera con que reciclemos y llevemos a cabo acciones que protegen en parte el medio ambiente. No, debemos formar parte de todo un movimiento mundial en el que cada acción, cuenta. ¿Reciclas? Bien, apúntate un tanto, pero aún te quedarán cumplir las otras dos R para formar parte de eso que llaman «Economía circular».

Es sencillo, tomando como modelo el concepto cíclico de la propia naturaleza, este término apuesta por potenciar un sistema de aprovechamiento de recursos, minimizando la producción, -de ahí el consumo responsable- y reutilizando los materiales que ya no pueden volver a la naturaleza. Si realmente la mayoría de empresas participasen de la economía circular, se produciría una bajada de precios general, ya que está comprobado que reutilizar recursos es más rentable que crearlos de la nada, hecho que repercute en el precio fijado para el producto final.

Cambiar términos y comportamientos, como residuos por recursos o reparar por desechar, son pasos que nos ayudarían a cumplir nuestro objetivo; pero, como decimos, es un movimiento en el que deberían implicarse empresas, gobiernos y ciudadanos de toda clase para pasar de la utopía a la realidad.

Somos conscientes de que la transición del modelo actual al que proponemos no puede hacerse de un día para otro y por eso confiamos en que el Pacto por la Economía Circular, firmado a finales de 2017 en nuestro país, sea el catalizador definitivo para que España no se quede a la cola de este movimiento que ya va siendo una realidad en determinadas zonas de Europa.

Para ello es necesario un profundo cambio de costumbres, pero sobre todo de mentalidad.